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domingo, 8 de febrero de 2015

Lumpenburguesía y lumpen neoliberalismo

Marco Rascón

Lumpenburguesía y lumpen neoliberalismo

Hijos del desarrollismo que llegó como sudesarrollo a este sistema de globalización, donde las semillas de la dependencia crónica devinieron en abierto saqueo y destrucción no sólo de la sustentabilidad ecológica, sino también de la concepción histórica, teórica e ideológica.
"Lumpenburguesía y lumpendesarrollo" denominó André Gunder Frank (1929-2005) a la llamada "burguesía nacionalista" y al viejo desarrollismo de los años 60, respaldados por la Alianza para el Progreso kennedyana, que ahora redita en forma de migajas George W. Bush.
El subdesarrollo no es, por tanto, "una situación", sino una relación crónica que bajo las reglas de la globalización y la hegemonía del libre mercado ha transformado y agudizado las condiciones del subdesarrollo. La vía por la que llegamos a la actual situación fue el endeudamiento externo e interno, resultado de esta burguesía mínima, protegida y monopólica que ha visto hundirse el país desde su salvavidas, al cual fueron los primeros en llegar y los únicos en subirse.
En la anterior entrega reflexionábamos sobre la inexistencia de una verdadera burguesía en México que explotara con un mínimo de eficiencia, visión de mediano y largo plazos, así como en términos de un capitalismo que tuviera una etapa mínima de competencia y no de acumulación de facto y por decreto favorecida por el Estado oligárquico. ¿Puede haber democracia política sin competencia económica?
Todo el sistema político y los partidos mismos están marcados y sujetos a lo que establece esta oligarquía cerrada, monopólica y protegida. Y es a esta oligarquía a la que podríamos llamar lumpenburguesía, según la genial descripción de Gunder Frank en su crítica al desarrollismo, que ahora se presenta con la máscara de la modernidad.
Esta lumpenburguesía es la que entregó, por una parte, la economía local a cambio de garantizar su propio poder, haciendo de la globalización la sacralización de la dependencia, y por el otro, el subdesarrollo para mantener sus privilegios monopólicos en la telefonía, las concesiones de radio y televisión, la banca (en sociedad con bancos extranjeros, que no cobran los servicios en sus países de origen, como acá).
La lumpenburguesía es la que mantiene una estructura de control en la política, haciendo que todos los partidos estén a su servicio, como ha sucedido con la ley Televisa o los impuestos a los refrescos; desde derechas hasta la llamada izquierda parlamentaria se subordinaron.
En consecuencia, en México se vive un lumpen neoliberalismo, pues, pese a que esa elite oligárquica condujo desde el poder político a la integración comercial y económica, mantuvo su poder cerrado y protegido del libre mercado, con tasas de acumulación extraordinarias, y ahora gana en todo, incluyendo los nuevos ingresos derivados de las remesas de los trabajadores mexicanos en el exterior, a los cuales se les cobran comisiones, y gana de manera fraudulenta en el tipo de cambio con el que recibe dólares y al valor que lo entregan en México. ¿Quién podría ponerles un alto si son los dueños del poder político, de las leyes, de la "opinión pública" y la verdad mediática?
Esta lumpenburguesía se expresa no sólo en la esfera del capital, sino también la del trabajo, y ha hecho su propia estructura de control y gestión, que ha venido sustituyendo paulatinamente a la vieja estructura corporativa. El control sindical es férreo y para ello ha ganado y controlado el espacio de la "lucha contra el neoliberalismo" siempre que no afecte la estructura monopólica de las áreas estratégicas que controla. Los partidos que supuestamente promueven leyes a favor de los trabajadores no pueden hablar de libre sindicalización, pues sus presuntos aliados son los principales opositores: es el caso del llamado Frente Amplio Progresista de Partidos, el FAP, y la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). hegemonizada por el sindicato de telefonistas, controlada a su vez por su propietario Carlos Slim a través del líder vitalicio, Francisco Hernández Juárez. Este mismo esquema se traslada a la ciencia, la cultura, las artes, manteniendo un subdesarrollo en todos los órdenes.
Su único eslabón débil han sido los procesos electorales, donde la cadena estuvo a punto de reventarse en 2006, pero los que ofrecían romperla terminaron reforzándola al alejar de las urnas a la ciudadanía, gracias al discurso peyorativo de lo electoral y a que decidió que la guerra total era en las elecciones, no después de ganarlas.
Por todo ello, tenemos hoy un lumpen neoliberalismo, como ayer fue lumpen desarrollo; una lumpenburguesía, y también, hay que decirlo, existe una visión lumpenproletaria que se apoderó del pensamiento obrero y de la visión contestataria. Hoy el discurso de la ineficiencia, la incapacidad y la victimización es central en el pensamiento de la izquierda (y sin autocrítica).
 
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sábado, 3 de noviembre de 2012

Lorenzo Meyer habla sobre el petróleo y su importancia para México


Video producido en 2008 por el Movimiento Nacional en defensa del Petróleo, donde Lorenzo Meyer habla sobre el petróleo y su Historia, así como su importancia para México.
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Videoteca XHGLC http://www.xhglc.com.mx/

lunes, 27 de agosto de 2012

En resistencia : Lo (poco) que va de la imposición de Peña Nieto a la imposición de las reformas neoliberales


La Jornada en línea del 26 de Agosto de 2012

Armando Bartra

1. Así como el chamaco que ya no cree en Santaclós le sigue enviando cartas para que las lean sus padres, así la izquierda que ya no cree en el Trife le sigue enviando pruebas del cochinero, para que los ciudadanos se enteren de lo que ha sucedido. Porque después de tres fraudes nomás faltaba que siguiéramos creyendo en Santaclós, pero mucha gente no sabe lo que en verdad ocurrió, y hay que seguir proclamándolo, más que de cara a la autoridad electoral, de cara a la nación.

Ya sabemos lo que va a resolver un Trife cuyo presidente adelantó su fallo diciendo que nadie ganará en el tribunal lo que perdió en las urnas. Pero seguimos con nuestros reclamos. En beneficio de la credibilidad, no se vale anticiparse: no podemos dar por cancelado el alegato legal manifestando nuestra inconformidad antes de que el Trife de su veredicto, pero menos aun se vale adelantarse al fallo anunciando que lo aceptaremos, sea el que sea.

Así, de la especie de Consenso de Acapulco, promovido por la izquierda institucional, lo menos que se puede decir es que fue anticipado. Que los picudos del PRI y el PAN se reúnan a planear su trabajo bajo la administración de Peña Nieto es natural, pues para ellos este arroz ya se coció, pero que lo haga la izquierda cuando el Frente Progresista está pidiendo la anulación de los comicios, y sin que ese sea el tema único del encuentro, equivale a bajarse de un barco que –torpedeado y todo– sigue navegando, sólo porque en el fondo quieren que se hunda. En estas condiciones nadie debe extrañarse de que no haya asistido el timonel.

2. La desvergonzada compra, coacción e inducción del voto en que incurrió el PRI; fraude realizado impunemente gracias a la complicidad de las instituciones electorales y a que cuenta con la anuencia del gobierno federal y del PAN, pero también la de todos los que reconocieron –o reconocerán– el tramposo triunfo de Peña Nieto, es una señal. Un mensaje de la oligarquía y sus personeros, en el sentido de que mientras sean dueños del gran capital, manejen los medios masivos de comunicación, dispongan de los recursos fiscales y otros dineros, tengan encorraladas a las clientelas corporativas y controlen las instituciones comiciales, ellos seguirán gobernando y la izquierda no accederá a la Presidencia de la República por la vía electoral.

El descrédito de la democracia y la renovada ilegitimidad de los gobiernos ilegítimos resultantes de esta decisión son costos que el poder económico y sus cada vez más cínicos personeros están dispuestos a pagar, con tal de conservar el poder político. De lo reiterado de los fraudes (1988, 2006 y 2012) se concluye que no estamos ante ocasionales violaciones a la legalidad sino ante un defraudador serial: un sistema estructuralmente perverso donde el monopolio del poder se reproduce a si mismo al margen de la voluntad libre de los ciudadanos.

3. El mensaje político de los poderes fácticos es claro: la izquierda debe dar por cerrada la vía electoral. Pero pienso que ni la izquierda ni los ciudadanos progresistas aceptaremos el ultimátum. En bien del país seguiremos trabajando para cambiar el régimen por la vía democrática. Lo que no podemos es repetir el numerito y concentrarnos desde ahora en preparar el dispositivo comicial de las próximas elecciones presidenciales.

Ha quedado claro que en México no se ganan elecciones sólo preparándose para las elecciones, es necesario también construir un poder social: crear una correlación de fuerzas que impida el fraude. Porque el problema no son vicios comiciales que pudiéramos contrarrestar mediante otra reforma política y una mejor preparación de nuestro ejército comicial, lo que padecemos es una imposición sistémica, y como tal hay que enfrentarla. No basta con vigilar celosamente las elecciones, es necesario cercar socialmente al sistema para evitar que siga imponiendo a sus representantes.

Este cerco empieza por demandar la anulación de los comicios, como lo vienen haciendo AMLO, Morena y el Frente Progresista, pero también por el rechazo a un autoritarismo sistémico histórico que no se agota en el más reciente fraude electoral. Y en esto, el obradorismo no esta sólo. Desde mayo se desató un impetuoso movimiento contra la imposición del candidato de la derecha, en que participan actores curtidos en la resistencia como el FPDT, el SME y la CNTE, y movimientos estudiantiles emergentes como #YoSoy132.

4. Pero la imposición no es el único mensaje amenazante. Además del comunicado político autoritario, hay un claro mensaje económico neoliberal: la derecha ha anunciado también su decisión de seguir sacrificando al país en aras de la oligarquía y las corporaciones internacionales. Y para esto son necesarias las llamadas "reformas estructurales" faltantes, que tienen que ver con un cambio aun más regresivo en el régimen fiscal, de modo que los pobres paguen más y los ricos poco o nada; una nueva ley federal del trabajo que legitime el outsourcing y cancele derechos laborales históricos; cambios en el marco constitucional que permitan seguir extranjerizando nuestro sistema energético; mudanzas legales por las que se acabe de privatizar la seguridad social, los institutos públicos de salud y el sistema educativo.

Dado que en el Legislativo el PRI es la primera minoría en las dos cámaras y que, en lo tocante al modelo neoliberal, el PAN coincide en todo con el PRI, es de esperar que en cuanto entre en funciones la nueva legislatura, el tricolor tratará de cumplir sus compromisos con el gran dinero que lo patrocina, impulsando en las cámaras las reformas estructurales, aun antes de que el nuevo gobierno tome posesión. Así las cosas, es previsible que en lo que resta del año, el insoslayable rechazo a la imposición en curso se combinará con el también necesario rechazo a la imposición de las reformas económicas faltantes.

5. Hay, finalmente, un mensaje aun más amenazante: el de que, conculcado el derecho básico a unas elecciones equitativas, el resto de las libertades ciudadanas están en entredicho. En los tiempos del PRI, los gobiernos eran todo lo represivos que hacía falta, pero el diálogo con los actores sociales era un socorrido instrumento de gobernabilidad. Fox empezó su administración en la misma tesitura, pero desde que quiso bloquear el camino de López Obrador a la presidencia de la República, el autismo político se instaló en Los Pinos y, salvo excepción, a los movimientos sociales no se les ve ni se les oye. Y del ninguneo a la represión abierta solo hay un paso que, sin duda, el PRI es capaz de dar.

6. El 21 de agosto, Emilio Gamboa, futuro coordinador de la bancada del PRI en el Senado, anunció que en el primer período de sesiones, que empieza en septiembre, se proponen discutir, entre otras iniciativas, tres "reformas estructurales pendientes": la energética, la hacendaria y la laboral. Es decir: piensan empujar los cambios del marco legal más lesivos para los mexicanos, aun antes de que Peña Nieto tome posesión.

Con todo y su gravedad, este anuncio tiene la ventaja de resolverles algunos problemas de definición política a los movimientos antisistémicos hoy activos: el obradorismo, el 132 y a la Convención. Y es que después de estas declaraciones queda claro que la última fase de la resistencia a la imposición de Peña Nieto se va a tener que montar sobre la primera fase de la resistencia a la imposición de las "reformas estructurales". La izquierda tendrá que cambiar de caballo a la mitad del río o, mejor, tendrá que acabar de cruzar el río sobre dos caballos.

Todos sabíamos que la centralidad de lo electoral como asunto movilizador se iría agotando conforme se aproximara el fin del año. Hoy sabemos que antes de que esto suceda ya habrán hecho su reaparición las iniciativas legislativas más retrógradas del grupo en el poder. Lo que significa que las manifestaciones de repudio al previsible fallo del Trife y a la presumible toma de posesión de Peña Nieto, tendrán que entreverarse con las acciones de repudio a los intentos de imponer el IVA a medicinas y alimentos (Ya Beltrones reconoció que sí van por eso, pero excluyendo una canasta básica), de sustentar en la ley la privatización en curso de Pemex, y de dotar de marco jurídico a la ya generalizada práctica del outsourcing, por mencionar algunos de los filos mas cortantes de la reforma hacendaria, la energética y la laboral.

7. De cumplirse las amenazas, el Morena tendrá que recuperar a toda prisa la experiencia de la exitosa lucha obradorista contra la privatización de Pemex; las organizaciones sociales de la Convención habrán de reanudar el viejo combate a las contrarreformas, y el debutante 132 tendrá que transformar en acciones sus recientes planteamientos programáticos antineoliberales.

Y habrán de hacerlo juntos, pues separados no pueden parar las arremetidas de la oligarquía y sus testaferros. Si en la resistencia a la imposición no cuajó del todo el esperado movimiento de movimientos, pues el obradorismo tenía que agotar el cauce institucional, es muy posible que termine de cuajar en el curso de la resistencia a las reformas estructurales. Más nos vale.

domingo, 25 de marzo de 2012


El sexenio de Ernesto Zedillo visto desde el presente
Miguel Ángel Romero Miranda *
L
a demanda civil contra Ernesto Zedillo Ponce de León en Estados Unidos por su responsabilidad en la masacre de Acteal el 22 de diciembre de 1997 ha abierto una reflexión y un debate sobre su permanencia en la política mexicana, y sobre su responsabilidad en la reproducción del autoritarismo del Estado mexicano y la violación a los derechos humanos.
El ex presidente mexicano y los intelectuales orgánicos han cultivado la leyenda de que se encuentra alejado de las grandes decisiones nacionales, y de que desempeñó un papel fundamental en la democratización del país y en la instauración de un estado de derecho. Él mismo lo ha dicho como defensa a raíz de que fue acusado en Estados Unidos.
Ambas acusaciones son cuestionables. Como mandatario, Zedillo construyó un entramado institucional para construir un poder transexenal que le ha sido enormemente eficaz. Con discreción, sin tener que pagar los costos de una injerencia política directa, influye en aspectos centrales de la política nacional. Ese poder ha servido para consolidar el proyecto neoliberal en México y tratar de silenciar las graves violaciones a los derechos humanos cometidos durante su gobierno.
Aún falta armar el gran rompecabezas que permita identificar la poderosa red de poder transexenal que Ernesto Zedillo construyó en el ámbito jurídico, político y económico, que ha sido capaz de blindar el modelo neoliberal que él profundizó y que busca garantizar su vigencia por treinta años, tal como proclamó José Ángel Gurría.
La primera pieza del rompecabezas zedillista fue una reforma judicial. Al iniciar su sexenio, EZPL promovió la restructuración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN): los 26 ministros que la integraban fueron destituidos, para crear otra con sólo 11 miembros. Para realizar este cambio constitucional contó con el voto del PAN.
Algunos compararon esa acción con un golpe de Estado técnico, similar a lo que hizo Alberto Fujimori en Perú. Uno de sus resultados netos fue que dejó fuera a nueve ministros que había nombrado el ex presidente Carlos Salinas de Gortari.
El proyecto neoliberal en México contó, a partir de ese momento, con un blindaje jurídico. Quien osara realizar cambios legales que amenazaran los pilares del libre mercado, debían pasar por la aduana que define, en última instancia, su constitucionalidad.
Vicente Fox gobernó con una SCJN nombrada durante el gobierno de su antecesor. A eso se llama poder transexenal. Hoy, aún ejercen cuatro ministros nombrados durante el sexenio zedillista y el próximo presidente iniciará su mandato con dos de ellos, que permanecen desde enero de 1994.
No sólo obtuvo el control político del Poder Judicial, también creó tres órganos reguladores con un diseño institucional que, en lugar de propiciar la competencia, fortaleció a los monopolios.
Otra de las reformas producto del consenso zedillista fue la reforma política que, en una muestra de soberbia, calificó como definitiva. Tal reforma fue producto de negociaciones fuera del Congreso.
El Ejecutivo le amarró las manos al PRI y en la bancada de este partido se hizo lo que el equipo de Los Pinos ordenó, pero los panistas y los perredistas sí tuvieron voz, sus propuestas fueron votadas favorablemente y vetaron a quienes consideraban cercanos al PRI. “La diputación obrera, encabezada por José Ramírez Gamero, expresó no sentirse identificada con José Woldenberg, Mauricio Merino ni Jaqueline Peschard, quienes fueron impulsados por el tricolor en las negociaciones de Bucareli”(La Jornada, 30 de octubre de 1996).
En la integración del IFE el PRI tuvo representantes impuestos desde Los Pinos. En los hechos, el presidente contribuyó a debilitar a su partido. Visto desde el presente, ese objetivo se logró con creces y permitió a EZPL encumbrarse a nivel mundial como el demócrata que logró la alternancia política.
Otra pieza del rompecabezas político fue la creación del Tribunal Federal Electoral en octubre de 1996. De nueva cuenta fueron los presidentes de PAN y PRD, junto con el equipo de Los Pinos, quienes se pusieron de acuerdo para elegir a los siete magistrados que lo integrarían.
Con una vigencia de diez años, este órgano constitucional trascendió el sexenio y fueron los miembros electos en 1996 (con una excepción) los que calificaron la elección de 2006. En otras palabras, los integrantes electos durante el gobierno de Zedillo reconocieron el triunfo de Felipe Calderón en esa contienda presidencial. ¿A quién apoyaron los zedillistas? El dato duro es que cogobiernan con Calderón.
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Integrantes del gabinete de Ernesto Zedillo son ahora dueños de tres de las más influyentes encuestadoras del país. El ex presidente en imagen de archivoFoto Carlos Ramos Mamahua 

Durante su sexenio, EZPL privatizó sectores estratégicos altamente sensibles para mantener la seguridad nacional: puertos, minas, electricidad, ferrocarriles, el gas doméstico y aeropuertos. Con esas acciones consolidó un conjunto de relaciones con empresas trasnacionales que, al término de su mandato, le permitió integrarse a laborar con firmas que se vieron beneficiadas con sus decisiones. EZPL construyó un complejo entramado de relaciones trasnacionales que le ha permitido ser, tal vez, el personaje político mexicano que mayor reconocimiento en el sector empresarial internacional.
EZPL forma parte de juntas directivas, consejos de administración y consejos ejecutivos de importantes empresas a nivel global. Es asesor de otras tantas y tiene el nombramiento de director de algunas más. Además de ser profesor, es director del Centro para el Estudio de la Globalización en Yale, consejero asesor en la Initiative for Policy Dialogue (IPD) de la universidad de Columbia. Asesor del Instituto Internacional de Economía y becario visitante del Centro para el Estudio del Gobierno Global. Además de ser miembro del Club de Madrid y del Consejo de Inter Acción.
Lo cierto es que en la reciente sesión anual del Foro Económico Global, tanto Felipe Calderón como Enrique Peña estaban deseosos de tomarse la foto con Zedilllo. Sin duda, la cercanía con EZPL da prestigio y es la llave que abre o cierra el mar de relaciones de poder trasnacional que ha construido quien se ha convertido, para unos, en un talibán del neoliberalismo para otros, en un prestigiado global speaker.
La pieza faltante del rompecabezas zedillista ha sido encontrada tras la investigación que desarrolló el periodista Jenaro Villamil, en la cual documenta tanto la intervención de Zedillo en el proceso de restructuración de la deuda de Televisa como los movimientos para que Emilio Azcárraga Jean tomara el control de la empresa.
El acuerdo incluyó la incorporación de miembros del equipo zedillista en puestos clave dentro de la empresa. Lo sorprendente es que son personajes que permanecen en Televisa y cada día tienen un mayor poder dentro y fuera de la empresa (Salvi Rafael Folch Viadero, Leopoldo Gómez). Así, Televisa juega un papel central durante los procesos electorales. Golpea o proyecta a personajes, partidos, empresarios u organizaciones de distinta índole.
El elemento complementario de la red de poder en el ámbito de la comunicación política son las encuestadoras. Los dueños de tres de las más influyentes tienen en común que fueron parte del gabinete de EZPL: Jesús Reyes Heroles, secretario de Energía; Liébano Sáenz, secretario particular, y Ulises Beltrán, secretario técnico de la Presidencia de la República y encuestador de cabecera. El equipo de Zedillo controla las principales encuestadoras y una más está asociada a Televisa, su aliado mediático.
El último elemento de este entramado son los llamados intelectuales orgánicos. Su tarea es acreditar y defender el papel de la encuesta como un instrumento que orienta las preferencias electorales. Ningún candidato a la Presidencia se atreve a desacreditar las encuestas ni a sus voceros. Cuando lo han hecho, los intelectuales orgánicos se encargan de desacreditarlo. En cambio, cuando fallan las predicciones de las encuestadoras acreditadas, el silencio de los medios y los analistas es la respuesta.
Para ver el alcance de esta pieza mediático-electoral, hay que recordar la función que GEA-ISA desempeñó en 2006. En abril aseguró que Felipe Calderón había alcanzado a AMLO. A partir de ahí, el puntero trastabilló, cometió errores, hasta que perdió. El premio a los principales socios de esa empresa fue enorme: a Jesús Reyes Heroles lo nombraron director general de Pemex y a Guillermo Valdez correspondió la titularidad del Cisen. Eso es lo que Felipe Calderón pagó por el maquillaje de una tendencia electoral, con un reconocimiento implícito al tejedor de esa red de poder mediático.
Quienes pensaron que EZPL era un tonto se equivocaron rotundamente. Creó un aparato jurídico, económico e informativo de carácter transexenal que continuará vigente por muchos años, a menos que un movimiento social de gran envergadura decida quitarlo mediante la fuerza de la organización. Sin ese giro fundamental, seguiremos peleando contra los molinos de viento y el neoliberalismo y sus defensores seguirán dirigiendo el país.
* Director de la revista El Cotidiano de la UAM-A

jueves, 4 de agosto de 2011

El petróleo en el PND 2007-2012

Del PND 2007-2012 
2.11 “Energía: Electricidad e Hidrocarburos” 
Eje 2 del PND “Economía competitiva y Generadora de empleos” 
 
OBJETIVO 15

Asegurar un suministro confiable, de calidad y a precios competitivos de los insumos energéticos que demandan los consumidores.

Sector de hidrocarburos.

El sector de hidrocarburos deberá garantizar que se suministre a la economía el petróleo crudo, el gas natural y los productos derivados que requiere el país, a precios competitivos, minimizando el impacto al medio ambiente y con estándares de calidad internacionales. Ello requerirá de medidas que permitan elevar la eficiencia y productividad en los distintos segmentos de la cadena productiva.

Uno de los retos más importantes consiste en detener y revertir la evolución desfavorable de las reservas de hidrocarburos. Al ritmo de producción actual, las reservas probadas de petróleo crudo se agotarán en 9.3 años y las de gas natural en 9.7 años. El campo Cantarell, que actualmente aporta más de 50% de la producción nacional de petróleo crudo, ha iniciado su etapa de declinación. Por lo que toca a la producción de gas natural, si bien la tendencia muestra un crecimiento en los últimos años, dicho aumento no ha sido suficiente para abatir las importaciones de este energético.

Aunado a esta situación, Petróleos Mexicanos carece de la tecnología para desarrollar los recursos prospectivos en aguas ultra profundas y enfrenta restricciones para la explotación de campos en yacimientos fronterizos. De no tomar las medidas requeridas para corregir lo anterior, se enfrentará un deterioro en las finanzas de Petróleos Mexicanos y una disminución en la contribución del sector de hidrocarburos a las finanzas públicas.

Por otro lado, la capacidad de refinación en México se ha mantenido prácticamente constante en los últimos 15 años. Las importaciones de gasolina han crecido significativamente y en 2006 casi cuatro de cada diez litros consumidos en el país fueron suministrados por el exterior. Por su parte, en petroquímica existe una industria desintegrada, con altos costos de producción y baja competitividad, lo que genera montos insuficientes de inversión e importaciones crecientes.

Finalmente, Petróleos Mexicanos tiene áreas de oportunidad en materia de organización que le permitirían operar con mayor eficiencia y mejorar la rendición de cuentas. También resulta indispensable realizar acciones para elevar los estándares de seguridad y reducir el impacto ambiental de la actividad petrolera. En este sentido, es necesario fomentar la introducción de las mejores prácticas de gobierno corporativo y de mecanismos que permitan un mejor manejo y utilización de los hidrocarburos, con seguridad y responsabilidad ambiental.

Las estrategias que se desarrollarán para alcanzar los objetivos del sector, enfrentar los retos y resolver sus problemáticas son las siguientes:

ESTRATEGIA 15.1 Fortalecer las atribuciones rectoras del Estado sobre las reservas y la administración óptima de los recursos, procurando equilibrar la extracción de hidrocarburos y la incorporación de reservas, a fin de garantizar que las generaciones futuras de mexicanos gocen de los beneficios de la riqueza del subsuelo nacional.

ESTRATEGIA 15.2 Fortalecer la exploración y producción de crudo y gas, la modernización y ampliación de la capacidad de refinación, el incremento en la capacidad de almacenamiento, suministro y transporte, y el desarrollo de plantas procesadoras de productos derivados y gas.

ESTRATEGIA 15.3 Fomentar mecanismos de cooperación para la ejecución de proyectos de infraestructura energética de alta tecnología, así como promover proyectos de investigación y desarrollo tecnológico que aporten las mejores soluciones a los retos que enfrenta el sector.

ESTRATEGIA 15.4 Revisar el marco jurídico para hacer de éste un instrumento de desarrollo del sector, fortaleciendo a Petróleos Mexicanos y promoviendo mejores condiciones de competencia en aquellas áreas en las que, por sus características, se incorpore inversión complementaria.

ESTRATEGIA 15.5 Adoptar las mejores prácticas de gobierno corporativo y atender las áreas de oportunidad de mejora operativa.

ESTRATEGIA 15.6 Fortalecer las tareas de mantenimiento, así como las medidas de seguridad y de mitigación del impacto ambiental.

ESTRATEGIA 15.7 Modernizar y ampliar la capacidad de refinación, en especial de crudos pesados.