La
alianza estratégica
Industriales y Pemex:
¿Juntos
en el rescate de la Petroquímica?
Laura Itzel Castillo y David Shields
El
gobierno quiso privatizar los complejos petroquímicos. La sociedad rechazó la
propuesta. Aún no se resuelve cómo capitalizar ese sector, clave en la
sobrevivencia de la industria petrolera del país. Los autores proponen un nuevo
esquema: la asociación entre empresas privadas nacionales y el Estado, por
medio de un “programa amplio de inversiones” que abarcaría la construcción de
plantas nuevas, ventas adelantadas de productos, venta de servicios, contratos
a largo plazo. Dicen que no habría que hacer cambios legales ni implicaría la privatización
de los activos de la paraestatal. Y sobre todo, no se faltaría al compromiso de
respetar la soberanía nacional.
Desde hace una década casi no se realizan
inversiones en la petroquímica de Petróleos Mexicanos (Pemex). En consecuencia,
el desarrollo de esta industria estratégica nacional se frenó. Para romper el círculo
vicioso de falta de inversión y deterioro y abatir el rezago tecnológico y económico
que sufren los complejos que la conforman, hace falta un esquema serio y viable
que permita nuevas inversiones lo más pronto posible, un mantenimiento adecuado
y programas para ampliar su capacidad productiva.
Dado que el gobierno no muestra disposición para
invertir en la verdadera modernización de esta industria, la sociedad rechazó
la propuesta de privatización al ciento por ciento y el esquema 49-51 ha
fracasado, es importante que las autoridades de la Secretaría de Energía y de Petróleos
Mexicanos (Pemex) consideren seriamente la propuesta de asociación y restructuración
que presentamos.
Para cumplir con esos objetivos, una opción clara y
responsable sería establecer asociaciones estratégicas entre Pemex y el sector
industrial en un programa amplio de inversiones en petroquímica.
Las asociaciones estratégicas que proponemos no
implican ningún tipo de privatización de activos, no requieren cambios legales
y, además, ya están previstas en la Ley Orgánica de Pemex.
Son posibles las alianzas y las coinversiones de
muchos tipos entre Pemex y la iniciativa privada en todos los complejos de la
paraestatal, ya sea por medio de asociaciones en plantas nuevas, ventas
adelantadas de productos y servicios, contratos a largo plazo u otros
mecanismos.
Esa fórmula de alianzas contempla una cuestión
clave: que Pemex promueva, mediante licitación pública, la construcción de dos
grandes plantas privadas de polietileno lineal que complementarían los
complejos Morelos y la Cangrejera de la paraestatal.
Las nuevas plantas recibirían etileno de los ya
existentes, con un mecanismo en el cual la parte privada financiaría su ampliación.
Ello permitiría destrabar la situación actual de descapitalización,
quiebra técnica y deterioro de la petroquímica.
La construcción de esas plantas representa grandes
oportunidades de inversión para el sector privado y para Pemex, si decidiera
realizar inversiones públicas directas y participar como socio minoritario.
Ese compromiso de inversión implica ampliar la
capacidad de producción de los complejos de Pemex y vincular Éstos con la operación
de las plantas de polietileno lineal propuestas.
También se abrirían oportunidades de inversión para
todos los industriales del ramo que estén dispuestos a coinvertir, establecer
alianzas y firmar contratos de ventas adelantadas.
Sería necesario que Pemex fomentara en forma activa
y muy intensa diversos tipos de asociación con las empresas privadas sin tener
que ceder la propiedad de los complejos.
Por ello se requiere que la empresa del Estado
brinde amplias garantías de desempeño y suministro a sus socios y clientes, así
como precios competitivos de los insumos petroquímicos, de manera que puedan
estar por debajo de las cotizaciones de los mismos insumos en el sur de los
Estados Unidos.
Ello es una de las preocupaciones de los
empresarios que avalan esta propuesta.
El nuevo esquema que planteamos -y que los
funcionarios de Energía ya conocen en detalle- es una alternativa viable que
incluye e involucra a todos.
Satisface los intereses de grandes empresas
nacionales e internacionales, así como de pequeñas y medianas empresas.
Beneficia, además, a los sindicatos petrolero y petroquímico,
pues no sólo reduce el riesgo de cierres de empresas, sino que crea la
oportunidad de ampliar las posibilidades de trabajo. Queremos subrayar que el
esquema que presentamos es una propuesta de trabajo en la que todos pueden
participar y ganar.
Este nuevo esquema brinda los elementos para romper
el impasse y desarrollar la petroquímica nacional. Ya hay compañías
nacionales e internacionales interesadas en construir plantas de polietileno
lineal en asociación con Pemex, pero las frena la incertidumbre que prevalece y
la falta de un programa atractivo y serio.
Nuestra propuesta exige, por tanto, una actitud muy
distinta el gobierno.
Hasta ahora, ni Pemex ni la Secretaría de Energía
han querido trabajar ni resolver las cosas. Más bien se empecinan en vender
todo o parte de las petroquímicas. En cambio, la propuesta que hacemos implica
compromiso, seriedad y esfuerzo.
Cada complejo petroquímico ofrece un gran número de
proyectos potenciales. Hay que destrabar inversiones y así crear trabajo.
Es posible que los proyectos otorguen beneficios económicos
para Pemex, sus socios y sus clientes.
Así, lograríamos reactivar una industria clave
para el desarrollo nacional.
Publicado en: Suplemento Masiosare, La Jornada (2 de Mayo de 1999)
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